Nuestra Historia

Tras las huellas del Pueblo de la Luz

El nombre de una marca dice de dónde se nutre. El nuestro procede de una de las voces más antiguas de esta tierra.

El Nombre

Luvia: el Pueblo de la Luz

Tomamos nuestro nombre de los luvitas, uno de los pueblos antiguos de Anatolia. Contemporáneos de los hititas, muchos investigadores vinculan su nombre a la raíz de la palabra “luz”; por eso a los luvitas se les llama también el “Pueblo de la Luz”. Queríamos recordar cada día que somos herederos de una cultura que hace miles de años ya trabajaba esta tierra, tallaba esta piedra y entendía la abundancia.

Luvia Botanik traduce esa herencia al lenguaje de hoy: unir la abundancia de Anatolia con la elegancia del Mediterráneo. Tanto al crear un jardín como al envasar un saco de piedra, buscamos la misma medida: sencillez, equilibrio y luz.

El Equipo

Dos socios, una pasión por los jardines

Nuestra historia comenzó con la sociedad de paisajismo que Songül y su socio fundador llevaron juntos entre 2007 y 2012. Durante cinco años trabajaron codo con codo en los jardines del Egeo, aprendiendo cada etapa sobre el terreno: del diseño a la ejecución, de la selección de plantas a la textura de la piedra.

Con los años, aquella sociedad maduró hasta convertirse en oficio y en un lenguaje estético compartido. Hoy Luvia Botanik descansa en esas mismas dos manos: dos fundadores que se complementan, uno que habla el idioma de las plantas y otro el de la piedra y el comercio.

Visión

Dos Países, Una Marca

Desde nuestras raíces en Esmirna nos extendemos a la otra orilla del Mediterráneo. En Turquía, con nuestros proyectos de paisajismo y nuestro garden center; en Europa, con la actividad exportadora que desarrollamos bajo el nombre Luvia Botanica Europe S.L.U., llevando piedra natural para paisajismo al mercado español.

Ser una sola marca en dos países no es para nosotros un eslogan, sino una forma de trabajar: la misma medida de calidad, el mismo lenguaje estético, la misma palabra dada. Cada paso del viaje de una piedra Blanco de Muğla —de Esmirna a un jardín mediterráneo— lleva el mismo esmero.